28/08/2026

Eficiencia energética de vaquillonas Hereford en pastoreo

Maria Federica Marín1 y Mariana Carriquiry 1 1 Facultad de Agronomia- Universidad de la República

La eficiencia en la producción de carne es uno de los principales determinantes de la rentabilidad del sistema ganadero y, al mismo tiempo, un factor clave en la reducción de su huella ambiental. En este contexto, el consumo residual de alimento (RFI por sus siglas en inglés) se ha consolidado como el índice preferido para evaluar la eficiencia de conversión en bovinos, al ser independiente del nivel productivo y el peso vivo. No obstante, su medición requiere determinar el consumo individual con precisión, lo que en la práctica implica realizar los ensayos en condiciones de confinamiento. Sin embargo, la mayor parte de los rodeos de cría a nivel mundial y en particular en Uruguay, se desarrollan en condiciones pastoriles extensivas, lo que marca una notoria diferencia entre las condiciones en las que son evaluados los reproductores frente a las que se desarrollan los rodeos comerciales. En este sentido, la Central de Pruebas de Kiyú es parte del Núcleo Informativo Hereford al igual que los rodeos presentes en INIA Las Brujas e INIA Glencoe lo que permite complementar la información recabada a nivel de corral con animales en pastoreo. 

En esta complementariedad de escenarios, la producción residual de calor (RHP, por su sigla en inglés) surge como una alternativa promisoria para la evaluación de la eficiencia en pastorio. El RHP se define como la diferencia entre la producción de calor (HP) observada y la predicha para un determinado peso vivo y nivel productivo, e indica, en última instancia, la "ineficiencia" en el uso de la energía consumida. Valores negativos de RHP corresponden a animales más eficientes, que producen menos calor del esperado para su nivel productivo; valores positivos caracterizan a los menos eficientes. La ventaja central del RHP es que no requiere medir el consumo individual, lo que lo convierte en un índice aplicable en condiciones de pastoreo.

Eficiencia en pastoreo

La investigación en torno a eficiencia alimenticia se ha desarrollado principalmente en condiciones de confinamiento, en las cuales los comederos de registro automático han jugado un rol relevante, dado que la precisión de la medida dependerá directamente de la exactitud con la que se pueda registrar el consumo individual.  En este sentido, no existe una metodología que permita determinar precisamente el consumo individual en condiciones de pastoreo y aún no es claro si la eficiencia medida en condiciones de confinamiento es trasladable a condiciones de pastoreo. Más aún, en los rodeos de cría comerciales desarrollados en condiciones extensivas, la actividad de los animales parece ser un componente clave en la determinación de la eficiencia.  

Con el fin de determinar la eficiencia de las vaquillonas en pastoreo, se utilizó la técnica de tasa cardíaca-pulso de oxígeno (Brosh, 2007) que permite determinar el gasto energético de animales en pastoreo sin necesidad de determinar el consumo. Esta técnica permite determinar la HP que corresponde al calor producido por el gasto energético de mantenimiento más el incremento calórico (calor del metabolismo, fermentación, digestión, etc), indicando la “ineficiencia” en el uso de la energía consumida en el alimento. A partir de la HP medida y de la HP predicha mediante regresión múltiple sobre el peso vivo metabólico y la ganancia diaria, se calculó el RHP individual.

Es así que, con el objetivo de evaluar la repetibilidad del RHP y caracterizar sus relaciones con variables productivas, metabólicas y de comportamiento, se llevaron a cabo dos años de evaluación en la Estación Experimental INIA Glencoe (Paysandú, Uruguay). En total, participaron 74 vaquillonas Hereford evaluadas en el año 1 (con una evaluación en otoño a los 18 meses y una en primavera a los 24 meses) y 62 vaquillonas en el año 2, evaluadas en primavera a los 24 meses de edad. Todos los animales se manejaron en pastoreo de campo natural sin suplementación. Los animales se clasificaron como de alta eficiencia (HiE) cuando su RHP fue negativo y de baja eficiencia (LoE) cuando fue positivo. En el año 2, se incorporó además la medición de comportamiento en pastoreo mediante acelerómetros y la estimación de la digestibilidad de la materia orgánica (DMO) a partir de muestras fecales individuales.

Resultados

El RHP demostró ser una medida repetible, ya que cuando se compararon las medidas realizadas a la misma generación (año 1) durante otoño y primavera, se encontró que el 74% de los animales mantenían la categoría de eficiencia (animales eficientes continúan siendo eficientes y viceversa), a pesar de que en otoño la disponibilidad (en cantidad y calidad) de forraje era menor (Figura 1).  

Figura 1. Producción residual de calor (RHP) de las vaquillonas en otoño y primavera, el cuadrante inferior izquierdo corresponde a los animales eficientes tanto en otoño como en primavera mientras que el superior derecho corresponde a los ineficientes. 

A su vez, la relación entre HP y consumo de EM mostró que las vaquillonas de alta eficiencia tuvieron menores requerimientos de mantenimiento y mayor eficiencia en el uso de la energía metabolizable (EM) consumida para mantenimiento y crecimiento. Estos resultados indican que la mayor eficiencia se expresó fundamentalmente a través de una reducción del gasto energético de mantenimiento. En el año 2, las vaquillonas HiE destinaron menor tiempo diario al pastoreo que las MeE y LoE, mientras que el número de sesiones de pastoreo no difirió entre grupos. Notablemente, la digestibilidad de la materia orgánica no difirió entre grupos de eficiencia y no fue afectada por el tiempo de pastoreo diario, lo que indica que las diferencias en eficiencia no están explicadas por diferencias en la capacidad digestiva de los animales, sino principalmente por procesos metabólicos post-absortivos.

Finalmente, las vaquillonas HiE mostraron una actividad luteal más temprana (aproximadamente un mes antes que las LoE) así como un intervalo servicio-concepción más corto y una fecha de parto más temprana en la estación. Estas diferencias se asociaron con un mayor desarrollo de tejido adiposo a edades más tempranas en los animales eficientes, lo que habría anticipado el inicio de la ciclicidad ovárica. Sin embargo, el peso y la condición corporal al parto, el peso del ternero al nacimiento y al destete no difirieron entre grupos, indicando que la mayor eficiencia reproductiva no comprometió la productividad materna.

En conclusión, los resultados de estos trabajos confirman que el RHP es un indicador eficiente, repetible y aplicable en condiciones de pastoreo para evaluar la eficiencia energética en vaquillonas Hereford. Dónde los animales más eficientes parecen poseer menores requerimientos de mantenimiento, sin comprometer su producción ni su condición corporal, y presentando además ventajas reproductivas expresadas en una ciclicidad más temprana. Estos resultados nos parecen muy prometedores y alentadores para continuar transitando el camino a la selección por animales más eficientes.